Reflexiones

Pensé en la mujer que se había sentado junto a mí en el tren. ¿Dónde estará ahora? ¿En su casa? Sé que no debía haber bajado del tren en Woodslawn y seguirla hasta su casa, pero ¿y si lo hubiera hecho?, ¿y si estuviera destinada destinada a ser o hubiera podido ser alguien importante en mi vida? Creo que eso es lo que me asusta: el carácter azaroso de todo. Que las personas que podrían ser importantes para ti pasen por tu lado y desaparezcan. O que pases a su lado y las dejes atrás. ¿Cómo podrías saberlo?

La mayoría de la gente cree que las cosas no son reales si no se expresan verbalmente, y que es el acto de expresarlas y no el de pensarlas lo que las legitima. Supongo que por ese motivo uno siempre quiere que otro le diga “te quiero”. Yo pienso al contrario, que los pensamientos son más reales cuando se piensan, que expresarlos los distorsiona o diluye, que es mejor que permanezcan en la oscura capilla del aeropuerto de tu mente, donde el clima está controlado, que si los sueltas y les da el aire y la luz se alterarán, como una película fotográfica expuesta por un accidente.

“Algún día este dolor te será útil”, Peter Cameron.

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